GORRAS Y GORROS DE MUJER

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Gorros para dar un toque desenfadado a nuestro look 

En los últimos años, los gorros han pasado a ser una tendencia principalmente masculina, Enrique Iglesias puso de moda el de lana completamente pegado al cuero cabelludo, y la moda le ha seguido el paso.

No obstante, esto no significa que una mujer no pueda completar su look informal con un divertido gorro de lana que podemos escoger según nuestro estilo, pero también según la forma de nuestro rostro, para que pueda sumar en vez de restar. Desde Mulaya dejamos una serie de claves para que elijas el mejor.

  • Atrévete con los colores brillantes: como los gorros, o gorras, es un complemento que está muy cerca de tu cara, lo mejor es que sea de colores brillantes, como el rojo o el verde, como forma de realzar tu rostro. Si escoges colores muy apagados u oscuros podrías dar la sensación de cansancio o tristeza. Un truco sencillo es combinar el color de nuestro gorro con el de nuestro pintalabios.
  • Mantén un balance con tu pelo: los gorros de lana o las gorras, tienden a marcar mucho la forma de nuestro rostro, por eso es importante tener en cuenta cómo es nuestro pelo. Si es lacio y largo, lo mejor es dejarlo suelto para que estilice nuestro rostro, pero si es de tendencia a encresparse o muy rizado, lo mejor es que te hagas un recogido o una coleta para no ensanchar demasiado el rostro.
  • Escoge tu ropa con atención: los gorros son complementos muy llamativos, así que hay que tener cuidado con el resto de nuestro look para que no parezca “sobrecargado”. La mejor opción es tirar por conjuntos sencillos de camisetas, con vaqueros o pantalones lisos o con cazadoras de colores neutros. No es muy recomendable combinar los gorros con los jerséis de cuello alto ya que daría la sensación de tener un cuello muy corto.
  • Vigila los pendientes: para no conseguir ese efecto tan poco deseado de que nuestro rostro parezca más ancho de lo que es, debemos escoger bien nuestros pendientes. La norma es que no sean demasiado grandes ni llamativos. Si elegimos unos aros, mejor que sean pequeños, y si elegimos pendientes largos mejor que sean muy finos y lleguen hasta el hombro.